2868 LH mar 19 - p.6 Vigilia ANEyANFE

Carta de invitación del Obispo a las 24 horas para el Señor

A TODO EL PUEBLO DE DIOS EN SEGORBE-CASTELLÓN

Queridos hermanos todos en el Señor:

Por cuarto año consecutivo, el Papa Francisco celebrará en Roma “24 horas para Señor”, los días viernes 24 y sábado 25 de marzo. El lema escogido para este año es una cita del Evangelio de Mateo: “Misericordia quiero” (Mt 9,13).

El Santo Padre nos pide unirnos a esta iniciativa y que, durante los días indicados y de acuerdo con nuestras posibilidades y necesidades, abramos nuestros templos de modo que se ofrezca ininterrumpidamente la posibilidad de las Confesiones y de la Adoración Eucarística; la jornada podría concluir con la celebración de la Santa Misa del sábado por la tarde.

Nuestra Diócesis acoge esta hermosa iniciativa, que tanto bien hace a cuantos participan en ella y a nuestra Iglesia. Teniendo en cuenta que en la Ciudad de Castellón de la Plana las fechas arriba indicadas coinciden con las Fiestas de la Magdalena, en nuestra Diócesis lo celebraremos en las fechas siguientes:

– En la Ciudad de Castellón de la Plana, las 24 horas para el Señor serán el viernes 31 de marzo y el sábado 1 de abril, en la Iglesia de la Sangre. Pido a los Sres. Arciprestes de la Ciudad que se encarguen de preparar, coordinar y publicitar esta iniciativa.

– En el resto de la Diócesis, las 24 horas para el Señor se celebrarán en los días fijados en Roma, es decir: el viernes 24 y el sábado 25 de marzo. Sé que hay localidades que ya lo han hecho otros años y que están organizándose para esta nueva edición. Pido a los párrocos y rectores de iglesias que acojan con calor esta iniciativa. Habrá parroquias donde por distintos motivos no será posible su celebración, pero sería bueno informar a los fieles de los lugares cercanos dónde se celebren y animar a su participación. Para las localidades donde haya varias parroquias os propongo celebrarlo en una sola iglesia, animando a todos fieles de las distintas parroquias a su participación. Pido a los Sres. Arciprestes que se encarguen de tratar este tema con los sacerdotes del Arciprestazgo y, en su caso, de coordinar la celebración.

Acojamos con gozo y gratitud esta iniciativa del Papa Francisco. Será un momento de gracia en la llamada de nuestra Iglesia a la conversión personal, comunitaria y pastoral.

Con todo afecto en el Señor, vuestro Obispo

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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Acoger la Misericordia de Dios

 

Queridos diocesanos:

En nuestro camino cuaresmal hacia la Pascua hemos de convertir o volver nuestra mirada y nuestro corazón a Dios, a su amor y al prójimo. Sólo así podremos descubrir que en nuestra vida hay acciones u omisiones que nos alejan de Dios, de su amor y del amor al prójimo: esto es el pecado. Cuanto más presente está Dios en el corazón de una persona, más sentido tiene para aquello que la aleja de su amor, más conciencia tiene de pecado. Pero también cuando no alejamos de Él por el pecado, Dios nos sigue amando. Como el fuego que, por su propia naturaleza, no puede sino quemar, así Dios no puede dejar de amar. “Porque Dios es amor” (1 Jn 4,8). Un amor, que incluye el perdón. Leer más

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Hombres de Dios para servir a los hermanos

 

Queridos diocesanos:

El próximo día 19 de marzo, III Domingo de Cuaresma, celebramos el Día del Seminario. Durante estos días, los seminario, los seminaristas, que en ellos se forman, y las vocaciones al sacerdocio estarán de un modo más intenso en el centro de nuestra reflexión, oración y acción pastoral.

El lema de este año reza: “Cerca de Dios y de los hermanos”. Como todo en la vida del sacerdote, también el estar cerca de Dios y cerca de los hermanos, le viene dado por su identificación con Cristo. Como Jesús, único Mediador entre Dios y los hombres, también el sacerdote está llamado a mediador y lugar de encuentro entre Dios y los hombres; y, como Jesús, está llamado a ser hombre plenamente de Dios y, a la vez, plenamente para los hombres. La cercanía a Dios de quien recibe la llamada al sacerdocio es propio de todo sacerdote; se alimenta con la oración y los sacramentos. La cercanía a los hermanos se realiza en la entrega a la propia labor pastoral, en la acogida, la escucha y el acompañamiento de las personas que se le confían, y en la oración y celebración de los sacramentos con la comunidad cristiana; en una palabra: en su servicio a los hermanos y a toda persona que se acerca a él. Estas dos características del sacerdote no se pueden dar por separado. La cercanía a Dios, el encuentro con Él, la intimidad con el mismo Cristo hasta configurarse con Él y tener sus mismos sentimientos, hará al sacerdote cercano a los hombres y mujeres con los que convive; le hará capaz de ser mediador, de ser verdadero sacerdote. Y, del mismo modo, la cercanía a su hermanos, los hombres y mujeres de este mundo, le hará capaz de presentar la realidad concreta en la que vive al mismo Dios en la oración e intimidad con el Señor.

Nuestros seminaristas han de ser formados para ser verdaderamente hombres de Dios según el corazón de Cristo y servidores de los hermanos. Los fieles, los cercanos y los alejados, y los no creyentes son sensibles a la presencia del sacerdote y lo valoran, cuando éste trasparenta a Cristo, cuando es realmente ‘hombre de Dios”. El ministerio sacerdotal no se recibe en provecho propio, sino para el servicio de Cristo, de su Iglesia y de los demás: para que todos los fieles puedan vivir su vocación de ser discípulos misioneros del Señor, y para que todo hombre y mujer puedan encontrarse con Cristo, el Buen Pastor y la Misericordia encarnada de Dios. El sacerdote está llamado a ser siempre un buen pastor: un pastor que ama, cuida y sirve a sus fieles, como lo hace y haría Jesucristo; un pastor que no se cansa de construir la comunidad cristiana como ‘casa y escuela de la comunión’; un pastor que busca y se acerca al que se ha alejado y al que está herido por la vida para curarle con la medicina de la misericordia de Dios. Los sacerdotes son consagrados para estar siempre y de por vida s al servicio de la misión. En el ejercicio del ministerio no se pueden conformar con mantener lo que hay. El Señor les llama a salir a la misión; a acercarse a todas las personas para llevarlas a Cristo; a salir a los ambientes necesitados de evangelización en las propias comunidades, en las familias, en los pueblos y ciudades. El Señor los envía a formar comunidades vivas desde el Señor, comunidades fraternas y evangelizadas, comunidades con conciencia misionera.

No olvidemos que, también en el actual invierno vocacional, Jesús sigue llamando a muchachos y a jóvenes al sacerdocio. Quien experimenta de verdad el amor gratuito y personal de Cristo que llama al sacerdocio, lo acoge con gratitud, se fía de él y entrega su propia vida al servicio del Evangelio y de los hombres. Toda nuestra Iglesia diocesana, -sacerdotes, religiosos y seglares, familias y comunidades cristianas- hemos de implicarnos en la promoción y cuidado de las vocaciones sacerdotales. Son un don de Dios para ser los pastores futuros de nuestras comunidades. Contando siempre con la gracia de Dios, del número y de la calidad de los futuros sacerdotes depende la vitalidad de nuestras comunidades. Cuidemos con esmero a nuestros seminarios, a nuestros seminaristas y las vocaciones al sacerdocio ordenado. Seamos también generosos en la colecta de este día. Nuestra Iglesia y nuestro mundo necesitan sacerdotes que sean hombres de Dios para servir a hermanos.

Con mi afecto y bendición,

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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El camino cuaresmal

Queridos diocesanos:

Con la imposición de la ceniza el próximo miércoles iniciamos el tiempo cuaresmal. La Cuaresma es un camino que nos lleva a una meta segura: la Pascua de la Resurrección del Señor, a la victoria de Cristo sobre el pecado y de la Vida sobre la muerte. La Palabra de Dios nos invita y exhorta en este tiempo a ponernos en camino hacia la Pascua con una vida convertida, reconciliada y renovada. Este tiempo santo nos ofrece a todos los bautizados la oportunidad de renovar nuestra fe y de avivar nuestro amor a Dios y a los hermanos. La Cuaresma es éste un tiempo de gracia y de salvación: “Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la Salvación” (2 Cor 6,2). Leer más

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Más compromiso contra el hambre

Queridos diocesanos:

Cada año, la segunda semana de febrero, nos unimos a Manos Unidas en su campaña anual. El pasado año comenzó un trienio de lucha contra el hambre. Este sigue siendo su objetivo prioritario desde su inicio en 1959, cuando un grupo de mujeres de Acción Católica comenzó la campaña contra el hambre en el mundo: con el hambre de pan, de cultura y de Dios. Aquellas mujeres se unían al manifiesto de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas, que dijeron: “Sabemos, y queremos que se sepa, que existen soluciones de vida, y que, si la conciencia mundial reacciona, dentro de algunas generaciones las fronteras del hambre habrán desaparecido…”. Y concluía diciendo: “Declaramos la guerra al Hambre”. Desde entonces, Manos Unidas  viene escribiendo una rica historia de solidaridad humana y de caridad cristiana con los hambrientos y empobrecidos de la tierra. Año tras año, no cesa de denunciar el drama humano de los más pobres y de tocar nuestras conciencias ante el hambre en el mundo. Leer más

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Testigos de la esperanza y la alegría

Queridos diocesanos:

En la Fiesta de las Candelas, el día 2 de Febrero, iremos gozosos con cirios encendidos al encuentro del Señor, la Luz de los pueblos, que es presentado y consagrado a Dios en el Templo de manos de María y de José. Recordando la consagración de Jesús al Padre celebramos este día la Jornada mundial de la vida consagrada. Junto con toda la Iglesia, este día recordaremos con gratitud a todas las personas consagradas: a los monjes y las monjas de vida contemplativa, a los religiosos y religiosas de vida activa y a todas las personas consagradas que viven en el mundo, y a la vírgenes consagradas: todos ellos se han consagrado a Dios siguiendo las huellas de Cristo obediente, pobre y casto, para ponerse al servicio de la Iglesia y de todos los hombres. Configurados así con Cristo son testigos de la esperanza y de la alegría. Leer más

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Oración y compromiso por la unidad de los Cristianos

 

Queridos diocesanos:

El miércoles pasado, día 18, empezó la Semana de oración por la unidad de los cristianos, que concluirá el día 25, fiesta de la Conversión de san Pablo apóstol. Esta valiosa iniciativa espiritual implica a las comunidades de todas las Iglesias y comunidades eclesiales desde hace más de cien años. Se trata de un tiempo dedicado a la oración por la unidad de todos los cristianos bautizados, según la voluntad de Cristo: “Que todos sean uno” (Jn 17, 21). Hemos de reconocer que esta Semana ha perdido fuerza entre nosotros, después de años de viva celebración. Quizá nuestras urgencias y preocupaciones sean otras o que las dificultades en el diálogo ecuménico nos hayan desalentado. Pero, la oración y el compromiso por la unidad de los cristianos siguen siendo algo vital, necesario y urgente. Leer más

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Vivir con alegría el bautismo

Queridos diocesanos:

El tiempo de Navidad y de la Epifanía se clausura con la fiesta del Bautismo del Señor, este domingo 8 de enero. En esta fiesta recordamos el Bautismo de Jesús a orillas del río Jordán de manos de Juan Bautista. También Jesús se deja bautizar por Juan y transforma el gesto de este bautismo de penitencia en una solemne manifestación de su divinidad. “Apenas se bautizó Jesús, salió del agua y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo, que decía: Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto” (Mt 13, 17). Son las palabras de Dios-Padre que nos muestra a Jesús como su Hijo unigénito, amado y predilecto, al inicio de su vida pública. Además, el Espíritu en forma de paloma descendió sobre el Señor. Su bautismo significó la inauguración y aceptación de la misión y de la voluntad del Padre. Leer más

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Vivir la alegría del amor en la familia

Queridos diocesanos:

En Navidad, Dios, que es amor y comunión de amor, se hace hombre para hacer partícipes al hombre y a la mujer de su misma vida y amor. Y lo hace en el seno de una familia humana, la de Nazaret. Por ello, en el tiempo navideño celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia, este año el día 30 de diciembre. En el silencio del hogar de Nazaret, Jesucristo nos ha enseñado, sin palabras, la dignidad y el valor primordial del matrimonio y la familia. Con su vida y sus palabras, Jesús ha devuelto su verdadero sentido el amor, el matrimonio y la familia. Fiel al Evangelio de Jesús, la Iglesia proclama que la familia se funda, según el plan de Dios, en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, quienes, en su mutua y total entrega en el amor, han de estar responsablemente y siempre abiertos a la vida y a la tarea de educar a sus hijos. Leer más