Presentación e implantación de los Catecismos Jesús es el Señor y Testigos del Señor de la Conferencia Episcopal Española

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE,

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

Escudo_episcQueridos diocesanos todos, hermanas y hermanos en el Señor:

Responsabilidad catequética del Obispo

 

  1. Los obispos somos “los primeros responsables de la catequesis, los catequistas por excelencia” (Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Catechesi Tradendae [=CT], 63b). La catequesis es una de las tareas básicas del ministerio episcopal (cfr. CT, 12a). De ahí que una de nuestras obligaciones fundamentales al asumir “la alta dirección de la catequesis” (CT, 63c) en la Diócesis sea velar por la autenticidad de la confesión de la fe y por la calidad de los textos e instrumentos que se utilizan (cfr. Directorio General para la catequesis [=DGC], 223).

 

Así lo preceptúa también la ley de la Iglesia: “Siguiendo las prescripciones de la Sede Apostólica, corresponde al Obispo diocesano dictar normas sobre la catequesis y procurar que se disponga de instrumentos adecuados para la misma, incluso editando un catecismo, si parece oportuno; así como fomentar y coordinar las iniciativas catequísticas” (Código de Derecho Canónico [= CIC], can. 775 § 1).

 

  1. De acuerdo con este espíritu, el propósito de la presente Carta-Decreto es ejercer esta responsabilidad. Me brinda la ocasión para ello la aprobación por la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española de los catecismos para la iniciación sacramental Jesús es el Señor y Testigos del Señor, que, después de su recognitio por la Santa Sede, han sido publicados el primero en 2008 y el segundo recientemente en este año de 2014. A este propósito conviene recordar la norma universal de la Iglesia: “Compete a la Conferencia Episcopal, si se considera útil, procurar la edición de catecismos para su territorio, previa aprobación de la Sede Apostólica” (CIC can.775 § 2). Es oportuno recordar que ya en mi carta semanal en la Hoja Parroquial de 20 de abril de 2008 establecía que el Catecismo Jesús es el Señor a partir del curso 2008-2009 “deberá usarse en las catequesis para niños entre seis y diez años, según vaya indicando la Delegación de catequesis. Todos hemos de esforzarnos para que sea utilizado en la catequesis como libro de la fe, al servicio de un contenido y un lenguaje común. Los materiales, aun siendo necesarios, nunca lo pueden sustituir”.

 

Con la publicación del nuevo Catecismo Testigos del Señor, para niños y adolescentes de entre 10 y 14 años, se completa la renovación de los catecismos de la Conferencia Episcopal Española según las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica (1992) y las necesidades actuales en el campo de la evangelización y de la catequesis. Los dos forman el conjunto de textos para la catequesis de iniciación cristiana de niños y adolescentes, que es un aprendizaje de toda la vida cristiana inseparable de los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Testigos del Señor es continuación y ampliación de Jesús es el Señor, el catecismo para los niños de entre 6 y 10 años. A estos dos se une el libro Los primeros pasos en la fe (2006), orientado a despertar la fe de los más pequeños en la familia y en la parroquia y cuyos destinatarios son los niños menores de 6 años.

 

 

Génesis de los Catecismos Jesús es el Señor y Testigos del Señor

 

  1. En 1981, la Conferencia Episcopal Española fijó como objetivo prioritario de la acción pastoral de la Iglesia en España el servicio a la fe de las comunidades cristianas, sin olvidar aquellas situaciones y ambientes que exigen una pastoral prevalentemente misionera. Dentro de este objetivo prioritario, la Conferencia Episcopal consideraba como un servicio imprescindible para despertar y educar la fe de los niños, adolescentes y jóvenes, la elaboración y publicación de catecismos oficiales como instrumentos de apoyo y referencia para todos. La Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis tomó a su cargo la elaboración de los catecismos de infancia, adolescencia y juventud. Los referidos catecismos, que fueron publicados con el respaldo de todos los Obispos españoles, eran los siguientes: Padre nuestro, orientado al despertar religioso de los niños; Jesús es el Señor, dirigido fundamentalmente a la catequesis de iniciación sacramental; y Esta es nuestra fe, concebido como síntesis integral de la fe y culminación de la iniciación de los niños en la fe de la Iglesia.

 

 

  1. Este nuevo impulso catequético es consecuencia del Concilio Vaticano II, que alienta a los pastores a “buscar siempre el modo más apropiado de comunicar la doctrina a los hombres de nuestra época, porque una cosa es el depósito mismo de la fe, o sea sus verdades, y otra es el modo de formularlas, conservando el mismo sentido y el mismo significado” (Constitución pastoral Gaudium et spes, 62b). Juan Pablo II por su parte, en los inicios de su ministerio, dirigió un llamamiento todavía más explícito a las Conferencias Episcopales en la Exhortación Apostólica Catechesi tradendae: “Emprendan, con paciencia, -les dijo- pero también con firme resolución, el imponente trabajo a realizar de acuerdo con la Sede Apostólica, para lograr catecismos fieles a los contenidos esenciales de la Revelación, y puestos al día en lo que se refiere al método, capaces de educar en una fe robusta a las generaciones cristianas de los tiempos nuevos” (CT 50).

 

 

  1. En este itinerario hay un momento especialmente significativo: la promulgación por el Papa Juan Pablo II para la Iglesia universal del Catecismo de la Iglesia Católica, en 1992. Así se expresaba el Santo Padre en la Constitución apostólica por la que se promulgaba este documento excepcional: “De todo corazón, hay que dar gracias al Señor en este día en que podemos ofrecer a toda la Iglesia, con el título de Catecismo de la Iglesia Católica, este texto de referencia para una catequesis renovada en las fuentes vivas de la fe” (Constitución Apostólica Fidei depositum, 1). La naturaleza propia de este documento del Magisterio radica en que se presenta como una síntesis orgánica de la fe de valor universal (cfr. DGC 121). Simultáneamente, una de sus aportaciones más decisivas es “alentar y facilitar la redacción de nuevos catecismos locales que tengan en cuenta las diversas situaciones y culturas, pero que guarden cuidadosamente la unidad de la fe y la fidelidad a la doctrina católica.” (Const. Apost. Fidei depositum, 4). El Catecismo de la Iglesia Católica indica cuáles son los aspectos que deben ser tenidos en cuenta a la hora de adaptar o contextualizar la síntesis orgánica de la fe que todo catecismo local debe ofrecer. Esta síntesis debe responder a las exigencias que dimanan de las “diferentes culturas, de las edades, de la vida espiritual, de las situaciones sociales y eclesiales de aquellos a quienes se dirige la catequesis” (DGC 133).

 

En este itinerario no se puede olvidar el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, de 2005, que “es una síntesis fiel y segura del mismo Catecismo  y contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia, de manera tal que constituye una especie de vademécum, a través del cual las personas, creyentes o no, pueden abarcar con una sola mirada de conjunto el panorama completo de la fe católica. El Compendio refleja fielmente, en su estructura, contenidos y lenguaje, el Catecismo de la Iglesia Católica, que podrá ser mejor conocido y comprendido gracias a la ayuda y estímulo de esta síntesis” (Benedicto XVI, Motu propio para la aprobación y publicación del Compendio, de 28 de junio de 2005). Tres son las características principales del Compendio: su estrecha dependencia del catecismo, su estilo dialogal y el uso de imágenes en la catequesis.

 

 

  1. Todos estos aspectos han sido tenidos en cuenta en la elaboración de los nuevos Catecismos Jesús es el Señor y Testigos del Señor. Con ellos la Iglesia en España nos brinda un instrumento valiosísimo para una transmisión de la fe realmente significativa a sus destinatarios.

 

 

El catecismo como libro de fe

 

  1. El catecismo es un instrumento que ha de integrarse en el conjunto de elementos y de acciones que constituyen el acto catequético. Es necesario, pero por si solo es insuficiente. Ofrecer la Palabra de Dios, evocar la experiencia humana, cristiana y eclesial, orar y celebrar la fe, favorecer la conversión y el testimonio coherente de la misma en la conducta diaria son aspectos de un rico y denso proceso que no puede quedar reducido a la presentación del mensaje cristiano recogido en el catecismo. Por ello, el catecismo no agota todos los elementos que forman parte del acto catequético. De hecho, un buen catecismo puede ser anulado en muchos de sus valores si es usado con una deficiente pedagogía de la fe, que lleve al encuentro transformador y vivificador con Jesucristo.

 

La Sagrada Escritura y el Catecismo de la Iglesia Católica son los documentos doctrinales de base en el proceso de catequización. Sin embargo, siendo ambos los instrumentos primordiales, no son los únicos: se requieren otros instrumentos de trabajo más inmediatos (cfr. DGC 132), entre ellos el testimonio y las habilidades del catequista, el método de transmisión, la relación cordial que se establece entre catequista y catequizando, el respeto paciente al ritmo interior de recepción por parte de éste, el clima de amor y de fe en la comunicación, el compromiso activo de los padres y de comunidad cristiana, etc.

 

 

  1. El catecismo es un instrumento que ofrece, de manera orgánica y sistemática, los elementos nucleares del símbolo de la fe, las actitudes esenciales de la conducta cristiana y la iniciación en la vida sacramental de la Iglesia y en la oración de la comunidad cristiana. Propone, pues, el mensaje cristiano en su integridad, es decir; “la palabra de la fe no mutilada, falsificada o disminuida” (CT 30).

 

 

Catecismo local

 

  1. Según el Directorio General para la Catequesis (1997), son tres los rasgos principales que caracterizan a los catecismos asumidos como propios por una Iglesia local: su carácter oficial, la síntesis orgánica y básica de la fe que contiene y el hecho de ser ofrecido, junto a la Sagrada Escritura, como punto de referencia para la catequesis (cfr. DGC 132). Tales catecismos locales pueden tener un alcance diocesano, regional o nacional (cfr. CIC 775 §§ 1-2).

 

 

  1. El carácter oficial del catecismo local establece una distinción cualitativa respecto a los demás instrumentos de trabajo, útiles en la pedagogía catequética, como es el caso de los textos didácticos, los catecismos no oficiales y las guías del catequista… (cfr. DGC 132). Es legítimo preguntarse si un catecismo oficial debe incluir elementos pedagógicos o, por el contrario, debe limitarse a ser una síntesis doctrinal, ofreciendo sólo las fuentes. En cualquier caso, al ser el catecismo un instrumento para el acto catequético, que es acto de comunicación, responde siempre a una clara inspiración pedagógica y siempre debe transparentar, dentro de su género, la pedagogía divina. Las cuestiones más claramente metodológicas son, ordinariamente, más propias de otros instrumentos (cfr. DGC 132).

 

 

  1. Señalado el valor de los catecismos como instrumentos por excelencia y prioritarios de la catequesis, conviene evocar una idea fundamental expresada por la Conferencia Episcopal en la carta de presentación del Catecismo Jesús es el Señor: “llamamos la atención de cuantos han de utilizar el catecismo Jesús es el Señor, para que llegue a manos de sus destinatarios en su integridad, en su momento oportuno y especialmente en el acto catequético mismo. Sabemos, no obstante, que los catequistas suelen necesitar y utilizar apoyos complementarios en la catequesis (guías para catequistas, materiales didácticos, etc.). Estos, sin embargo, por su distinción cualitativa respecto del catecismo (cfr. DGC 132), en ningún caso han de sustituirlo o suplantarlo” (Carta presentación del Catecismo Jesús es el Señor, 7, 3-7 marzo de 2008).

 

 

 

 

Destinatarios de los catecismos

 

  1. El propósito del Catecismo Jesús es el Señor es exponer íntegramente, para los niños de entre 6 a 10 años, el mensaje cristiano en un lenguaje significativo para ellos. Se ha de tener muy en cuenta que en estos años tiene lugar la primera participación de los niños en los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía, verdadero encuentro sacramental con el Señor (cfr. Carta presentación del Catecismo Jesús es el Señor, 4). En nuestra Diócesis, la edad de la recepción de la primera comunión está fijada en torno a los nueve años, es decir, en el tercer curso de Primaria. Por otra parte, la preparación catequética no habrá de ser inferior a los dos años. Por ello, el Catecismo Jesús es el Señor ha de ser considerado como el instrumento idóneo en esta etapa de la iniciación cristiana de los niños.

 

Por su parte, el Catecismo Testigos del Señor tiene como objetivo dar continuidad a la catequesis después de la Primera Comunión, preparar para la Confirmación y, de esta manera, ayudar a profundizar en la fe a los niños y adolescentes de entre 10 y 14 años. Está dividido en cinco partes: Jesucristo es la Luz; Jesucristo es la Palabra; Jesucristo es la Verdad; Jesucristo es la Vida, y Jesucristo es el Camino. También contiene las principales fórmulas de fe y un conjunto de oraciones, además de dar respuestas a 162 preguntas,

 

 

  1. Los Obispos, al concluir el largo y cuidadoso proceso de elaboración de estos catecismos, hemos manifestado nuestro deseo de entregarlo no sólo a los niños y niñas así como a los adolescentes, sus primeros destinatarios, sino también “a las familias, transmisoras de la fe e iglesias domésticas, para el acompañamiento en la educación de los hijos; a los sacerdotes, como responsables y animadores de la catequesis parroquial; a los consagrados e instituciones católicas, para su misión en el ámbito educativo; y a los catequistas que lo utilizarán como documento de la fe en la catequesis. Todos son, de un modo directo y cercano, acompañantes de los niños en su encuentro con Jesús, el Señor” (Carta presentación del Catecismo Jesús es el Señor, 1).

 

 

La catequesis en la infancia

 

  1. La etapa de la vida hasta los seis, a la luz de la fe e, incluso, de la razón natural, se caracteriza por tener la gracia de una vida que comienza, “de la cual brotan admirables posibilidades para la edificación de la Iglesia y la humanización de la sociedad” (Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Chistifideles Laici, 47). El niño, hijo de Dios por el don del bautismo, es considerado por Cristo miembro privilegiado del Reino de Dios (cfr. Mc 10, 14). Los primeros años de vida representan el tiempo del despertar religioso, de la llamada primera socialización y de la educación humana y cristiana en la familia, en la escuela y en la comunidad cristiana, y por ello hay que considerarlos como un momento decisivo para el futuro de la fe (cfr. DGC 178).

 

 

  1. La Iglesia sabe que los padres y quienes colaboran con ellos, especialmente los catequistas, tienen la obligación y el derecho de educar en la fe a los más pequeños. Por esto les ofrece su ayuda de muchas maneras pero, sobre todo, les pide el testimonio de su vida cristiana. La familia cristiana está llamada a tomar parte viva, activa y responsable en la misión de la Iglesia, de manera propia y original, en cuanto comunidad íntima de vida y de amor e ‘iglesia doméstica’. La familia, al igual que la Iglesia, debe ser un espacio donde el Evangelio es acogido, vivido y transmitido y desde donde éste se irradia en la familia y en el entorno. Invitar a un niño a descubrir a Dios es ayudarle a entrar en el camino de fe que realizan los adultos que le acompañan, especialmente los padres. A través de ellos, sus hijos viven la primera experiencia de Dios: al ser amados ellos descubren qué es el amor; al ser perdonados, el perdón; cuando ven compartir, ellos comparten; respetando su libertad les invitamos a vivir y a ser responsables; si oramos con ellos, les vamos descubriendo la presencia de Dios.

 

 

  1. En esta etapa de la vida, la catequesis familiar es, en cierto modo, insustituible, sobre todo por el ambiente positivo y acogedor, por el atrayente ejemplo de los adultos, por la primera y explicita sensibilización de la fe y por la práctica de la misma (cfr. DGC 178). Existen también, por desgracia, como consecuencia del abandono de la misión evangelizadora por parte de muchos padres, niños con carencias por faltarles el apoyo religioso familiar adecuado. Corresponde a la comunidad cristiana suplir con generosidad, competencia y de modo realista estas carencias, tratando de dialogar con las familias y ofreciendo una catequesis parroquial proporcionada a las posibilidades y necesidades concretas de los niños (cfr. DGC 180). Para esta etapa del despertar en la fe en la familia y en la parroquia se ofrece el libro Los primeros pasos de la fe de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española.

 

La catequesis de jóvenes y adultos

 

  1. Antes de concluir con algunas indicaciones de carácter normativo, parece oportuno decir una palabra sobre los materiales de la catequesis de jóvenes y de adultos.

 

Para los jóvenes, además del Catecismo de la Iglesia católica y del Compendio, contamos con el Youcat o Catecismo joven de Iglesia católica, nacido del deseo de traducir el Catecismo de la Iglesia católica al lenguaje de la juventud y llevar sus grandes mensajes al mundo de los jóvenes de hoy, como indica Benedicto XVI en su presentación. Se trata de un catecismo sencillo para acercar a los jóvenes a la fe, que “presenta el mensaje del Evangelio como la ‘perla preciosa’ (Mt 13, 45) por la cual es necesario dejar todo” (Benedicto XVI). Puede ser leído, estudiado y rezado individualmente o en grupo. Su objetivo es ayudar a los jóvenes a conocer lo que creen, a profundizar en la fe de la Iglesia y a estar más profundamente arraigados en la fe, para poder resistir con fuerza y decisión los desafíos y las tentaciones de este tiempo.

 

Para los adultos, y en tanto no dispongamos del catecismo que la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal encargó en su día a la Subcomisión de Catequesis para esta catequesis específica, se recomienda el uso de los materiales preparados por dicha Subcomisión con el título Para dar razón de nuestra fe. Se trata de una propuesta formativa elaborada a partir del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, que permite desarrollar una comprensión orgánica del conjunto de la fe de una forma ágil, sencilla y práctica. Se compone de treinta y tres temas, cada uno de ellos contenido en una manejable ficha de trabajo. Puesto que la compresión de la fe es uno de los objetivos de este material, se han cuidado especialmente los aspectos litúrgico y oracional, con referencias continuas al Misal y a textos litúrgicos y de la Tradición de la Iglesia. Con este material la Subcomisión ha tratado de responder a las sugerencias de los Obispos españoles, que en el documento titulado Orientaciones morales ante la situación actual de España (2006), insistíamos en la necesidad de la formación de cristianos convertidos, convencidos y maduros en su fe.

 

 

Disposiciones normativas

 

  1. Teniendo en cuenta cuanto antecede, especialmente los aspectos teológicos, pastorales y canónicos a los que se ha hecho referencia, y en relación con los Catecismos Jesus es el Señor y Testigos del Señor de la Conferencia Episcopal Española, se establece lo siguiente en la Diócesis de Segorbe-Castellón,:

 

  1. Junto con el Catecismo de la Iglesia Católica, el Catecismo Jesús es el Señor será el texto obligatorio en toda la Diócesis para la catequesis infantil entre los 6 y 10 años, correspondiente a la iniciación sacramental de la Penitencia y de la Eucaristía; y el Catecismo Testigos del Señor será obligatorio para la catequesis de postcomunión y de preparación a la Confirmación de niños y adolescentes entre los 10 y 14 años. Recordamos que el periodo de preparación para la primera comunión y primera confesión así como de la Confirmación no será inferior a dos años.

 

 

  1. Se pide a todos los sacerdotes, y muy especialmente a los párrocos, conocer y estimar estos Catecismos y realizar una tarea seria de profundización y formación de los catequistas en torno a los mismos.

 

  1. Se pide también a los párrocos y catequistas que estos Catecismos lleguen a manos de los niños, niñas y adolescentes, de manera que, junto con la Sagrada Escritura, sea considerado como el auténtico y principal libro de la fe para estas edades.

 

  1. En las sesiones de catequesis, los materiales complementarios de tipo pedagógico no pueden sustituir en ningún caso el uso directo del catecismo por parte de los catequistas y de los niños, niñas y adolescentes. En la Diócesis de Segorbe-Castellón se podrán usar los materiales pedagógicos aprobados y publicados por la Conferencia Episcopal Española o por nuestra Delegación Diocesana de Catequesis, que ha de procurar que esté garantizada su solidez doctrinal y pedagógica.

 

  1. Para la etapa del despertar religioso hasta los seis años se recomienda usar el material catequético elaborado por la Subcomisión Episcopal de Catequesis con el título Los primeros pasos en la fe.

Encomiendo al Señor y a la Virgen de la Cueva Santa la acogida cordial y los frutos pastorales de estas disposiciones y manifiesto la gratitud de toda Diócesis y la mía propia a todos los fieles implicados en la catequesis, padres, catequistas y sacerdotes; a todos os envío mi saludo fraterno y cordial y mi bendición.

 

Las disposiciones normativas entrarán en vigor a comienzo del curso pastoral 2014-2015. Envíese a los interesados y publíquese en el Boletín oficial del Obispado de Segorbe-Castellón

 

Dado en Castellón de la Plana, a trece días de julio del Año del Señor de dos mil catorce.

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Ante mi,

 

Tomás Albiol Talaya

Canciller-Secretario General

Coronación canónica de la Virgen de la Paciencia, Patrona de Oropesa del Mar

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE,

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

Escudo_episcMediante escrito de 15 de marzo de 2014 (Registro: 3 abril 2014, E 79/14), el Rvdo. D. José Aguilella Maneu, Cura Párroco de San Jaime de Oropesa del Mar, expone que en el presente año se cumple el 50º Aniversario de la llegada de la Imagen de la Virgen de la Paciencia a dicha Parroquia y población de Oropesa del Mar, desde el Convento de San José, donde en aquel entonces residían la MM. Carmelitas Descalzas, hoy residentes en el Convento que tienen en la población de Serra (Valencia), y que los feligreses de dicha población desean celebrar esta efeméride con festejos extraordinarios y especialmente con la Coronación Canónica de la Imagen de la Virgen de la Paciencia, Patrona de la localidad, debido a la devoción que profesan a Nuestra Señora Virgen y Madre de Paciencia, veneración que data de tiempo inmemorial. Por estos motivos solicita que como Obispo diocesano tenga a bien, previos los trámites pertinentes, celebrar  la coronación canónica de la citada Imagen el día 5 de octubre del presente año, primer Domingo de Octubre, en que se celebra anualmente la Fiesta de la Virgen de la Paciencia.

 

A la solicitud del Sr. Cura Párroco se han unido la Cofradía de la Virgen de la Paciencia de dicha parroquia, mediante escrito de 25 de marzo de 2014 (Registro, 3 de abril de 2014, E 80/14), así como el Sr. Alcalde-Presidente del Ayuntamiento del Oropesa del Mar, por escrito de 25 de marzo d 2014 (Registro, 7 de mayo de 2014, E 133/14).

 

Habiendo dialogado con las personas anteriormente citadas sobre el sentido y la debida preparación mediante actos catequéticos y otros de la Coronación Canónica de la Imagen de la Virgen, cuyo objetivo es aumentar la devoción a la Virgen María, bajo la advocación de la Paciencia, y así avivar en los fieles la fe, vida y práctica cristianas y la llamada a la Evangelización; habiéndolo tratado igualmente con el Consejo Episcopal y cumpliéndose los requisitos establecidos para la coronación canónica como son la devoción de los fieles y la popularidad de la Imagen en Oropesa del Mar, por el presente

 

 

CONCEDO

que la Imagen de Nuestra Señora, la Virgen de la Paciencia, Patrona de Oropesa del Mar, sea coronada canónicamente, que se celebrará conforme al Ritual de coronación de una imagen de santa María Virgen (1981) el día 5 de octubre de 2014, Fiesta anual de la Virgen de la Paciencia en Oropesa del Mar.

 

Como dice el citado Ritual: “Con el tiempo conveniente, antes de la celebración del rito, se ha de instruir a los fieles sobre su significado y sobre su carácter exclusivamente religioso, para que puedan participar con fruto en la celebración y sepan entenderla debidamente. Además, la diadema o corona que se ponga a una imagen ha de estar confeccionada de materia apta para manifestar la singular dignidad de la Santísima Virgen; sin embargo, evítese la exagerada magnificencia y fastuosidad, así como el deslumbramiento y derroche de piedras preciosas que desdigan de la sobriedad del culto cristiano o puedan ser algo ofensivo a los fieles, por su bajo nivel de vida” (Introducción, 6-7). Por ello pido que se destine a obras de caridad, a través de Cáritas parroquial, al menos una cantidad igual al coste de la diadema o corona y que la coronación canónica sirva de ocasión para que la ermita se convierta en sede y centro de un genuino culto litúrgico y de activo apostolado cristiano.

 

Comuníquese a los interesados y publíquese en el Boletín Oficial de nuestro Obispado.

 

Dado en Castellón de la Plana, a trece días de julio del Año del Señor de dos mil catorce

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Doy fe,

 

Tomás Albiol Talaya

Canciller-Secretario General

Sagrado Orden del Presbiterado

 CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE,

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

Escudo_episcPor el presente y a tenor de la normativa eclesial anuncio que el próximo día 12 de octubre de 2014, Festividad de la Virgen del Pilar, a las 19:00 horas, administraré en nuestra Santa Iglesia Catedral-Basílica en Segorbe el sagrado Orden del Presbiterado a aquellos candidatos, que, reuniendo las condiciones de la normativa canónica, habiendo cursado y superado los estudios eclesiásticos así como habiéndose preparado humana y espiritualmente bajo la orientación y guía de sus formadores y la autoridad del Obispo, aspiren a la recepción del Presbiterado.

 

Los aspirantes deberán dirigir al Sr. Rector del Seminario Diocesano respectivo, la correspondiente solicitud, acompañada de la documentación pertinente en cada caso, de conformidad con lo que establece el can. 1050 del CIC, a fin de comenzar las encuestas y, una vez realizadas las proclamas en las parroquias de origen y domicilio actual, otorgar, si procede, la autorización necesaria para que puedan recibir el sagrado Orden del Diaconado.

 

El Sr. Rector me presentará con la debida antelación a la citada fecha los informes recabados, y, una vez concluido el proceso informativo, trasladará a nuestra Cancillería toda la documentación correspondiente a los efectos pertinentes.

 

Publíquese este Decreto en el Boletín Oficial de este Obispado y envíese copia a los Sres. Rectores para su público e inmediato conocimiento.

 

Dado en Castellón de la Plana, a treinta de junio de dos mil catorce.

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Por mandato de S. Excia. Rvdma.

Doy fe

Tomás Albiol Talaya

Canciller-Secretario General

Sagrado Orden del Diaconado

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE,

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

Escudo_episcPor el presente y a tenor de la normativa eclesial anuncio que el próximo día 12 de octubre de 2014, Festividad de la Virgen del Pilar, a las 19:00 horas, administraré en nuestra Santa Iglesia Catedral-Basílica en Segorbe el sagrado Orden del Diaconado a aquellos candidatos, que, reuniendo las condiciones de la normativa canónica, habiendo cursado y superado los estudios eclesiásticos así como habiéndose preparado humana y espiritualmente bajo la orientación y guía de sus formadores y la autoridad del Obispo, aspiren a la recepción del Diaconado.

 

Los aspirantes deberán dirigir al Sr. Rector del Seminario Diocesano respectivo, la correspondiente solicitud, acompañada de la documentación pertinente en cada caso, de conformidad con lo que establece el can. 1050 del CIC, a fin de comenzar las encuestas y, una vez realizadas las proclamas en las parroquias de origen y domicilio actual, otorgar, si procede, la autorización necesaria para que puedan recibir el sagrado Orden del Diaconado.

 

El Sr. Rector me presentará con la debida antelación a la citada fecha los informes recabados, y, una vez concluido el proceso informativo, trasladará a nuestra Cancillería toda la documentación correspondiente a los efectos pertinentes.

 

Publíquese este Decreto en el Boletín Oficial de este Obispado y envíese copia a los Sres. Rectores para su público e inmediato conocimiento.

 

Dado en Castellón de la Plana, a veinticuatro de junio de dos mil catorce, Solemnidad de San Juan Bautista.

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Por mandato de S. Excia. Rvdma.

Doy fe

Tomás Albiol Talaya

Canciller-Secretario General

Nombramiento de los miembros del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE,

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTOLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

Escudo_episcHabiendo aprobado y promulgado con fecha veintiséis de marzo pasado los nuevos Estatutos del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos debe procederse a la constitución de un nuevo Consejo. Mediante escrito de treinta y uno de marzo pasado, se procedió a la consulta establecida en el art. 3 § 3 de dichos Estatutos para la designación de los “cuatro sacerdotes, representantes de cada una de las cuatro zonas de la Diócesis  (art. 2 de los Estatutos”. Una vez realizadas el resto de consultas, por el presente

 

NOMBRO

 

a los Miembros del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos de nuestra Diócesis de Segorbe-Castellón, que, bajo nuestra presidencia, queda constituido como sigue:

 

Miembros natos:

  • Sr. D. Yago Gallo Martínez, Vicario General;
  • I. Sr. D. Pedro Saborit Badenes, Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural;
  • José-Arcadio Muñoz Fernández, Ecónomo Diocesano;

 

Miembros de libre designación:

  • Vicente Ambou Soriano.
  • Vicente Domingo Silvestre Ortells.
  • Fernando Renau Faubell.
  • Gonzalo Izquierdo Busteros.
  • I.. Sr. D. Tomás Tomás Beltrán, por la Zona I.
  • I. Sr. Joaquín-Daniel Esteve Domínguez, por la Zona II.
  • Sr. D. Vicente Borja Dosdá, por la Zona III.
  • D. José Aparici Centelles, por la Zona IV.

 

Confiamos al Señor, el Buen Pastor, y a la Virgen de la Cueva Santa que todos los consejeros ejerzan su tarea en bien de la comunión, vida y misión de nuestra Iglesia Diocesana. Comuníquese a todos los interesados, hágase público por los medios habituales y publíquese en el Boletín Oficial del Obispado.

 

Dado en Castellón de la Plana, a catorce de abril del Año del Señor de dos mil catorce

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Doy fe,

 

Tomás Albiol Talaya

El Canciller-Secretario General

Estatutos del Consejo de Asuntos Económicos

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE,

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

La experiencia del funcionamiento del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos de nuestra  Diócesis de Segorbe-Castellón pide la actualización de los Estatutos por los que se ha regido hasta ahora, para adaptarlos a la actual situación de la Diócesis, a tenor de los que prescribe el Código de Derecho Canónico (cc.492-494 CIC).

 

Por todo ello, después de haber consultado a los Consejos Episcopal y Presbiteral, en virtud del canon 391 y concordantes del Código de Derecho Canónico, por el presente

 

APROBAMOS Y PROMULGAMOS

 

los Estatutos del Consejo de Asuntos Económicos de la Diócesis de Segorbe-Castellón y que entrarán en vigor a partir de la fecha de la firma del presente decreto.

 

Los presentes Estatutos abrogan las disposiciones diocesanas anteriores sobre la materia en la medida en que sean contrarias a lo que aquí se establece.

 

Publíquese este Decreto en el Boletín Oficial de la Diócesis, junto con el texto de los Estatutos, que constan de 5 capítulos y 18 artículos.

 

Dado en Castellón de la Plana, a veintiséis de marzo del Año del Señor de dos mil catorce.

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Por mandato de su Excia. Rvdma.

 

Tomás Albiol Talaya

Canciller-Secretario General

 

ESTATUTOS DEL CONSEJO DIOCESANO DE ASUNTOS ECONÓMICOS

DE LA DIÓCESIS DE SEGORBE-CASTELLÓN

CAPÍTULO I

NATURALEZA DEL CONSEJO DE ASUNTOS ECONÓMICOS

 

Artículo 1

  • 1. El Consejo Diocesano de Asuntos Económicos es un organismo que, radicado en la Curia Diocesana, tiene por fin ayudar al Obispo en la administración de los bienes eclesiásticos de la Diócesis y de las personas jurídicas públicas, sujetas a su jurisdicción (cc. 492-493 CIC).
  • 2. Cumple su función en nombre de la Iglesia, ateniéndose a las normas del Derecho universal y particular, a los propios Estatutos y a las indicaciones recibidas del Obispo diocesano (cc. 1282, 1281 § 1 y 493).

 

 

CAPÍTULO II

CONSTITUCIÓN Y MIEMBROS DEL CONSEJO DE ASUNTOS ECONÓMICOS

 

Artículo 2

El Consejo, cuya constitución es preceptiva en la Diócesis, está presidido por el Obispo diocesano o su Delegado, y constará en nuestra Diócesis de ocho miembros, al menos, de los cuales cuatro serán laicos, verdaderamente expertos en materia económica y en derecho civil y de probada integridad, y cuatro sacerdotes, representantes de cada una de las cuatro zonas de la Diócesis[1] (c. 492 § 1).

 

Artículo 3

  • 1. En el Consejo habrá miembros natos, por razón de su oficio, y miembros libremente designados por el Obispo Diocesano.
  • 2. Serán miembros natos: el Vicario General, el Vicario para Asuntos Económicos, en su caso, el Ecónomo diocesano y el Delegado diocesano para el Patrimonio Cultural.
  • 3. Los demás miembros serán libremente designados. Para la designación de los sacerdotes, el Obispo Diocesano consultará a los sacerdotes de cada una de las cuatro zonas de la Diócesis.

 

 

Artículo 4

Quedan excluidos de la designación para miembros del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos los parientes del Obispo hasta el cuarto grado de consanguinidad y afinidad (c. 492 § 3).

 

Artículo 5

Antes de comenzar su oficio, los miembros del Consejo deben prometer solemnemente, mediante juramento ante el Obispo diocesano o su delegado, administrar bien y fielmente los bienes eclesiásticos de la Diócesis y de las personas jurídicas públicas, sujetas a su jurisdicción, y guardar secreto, dentro de los límites y según el modo establecido por el Derecho o por el Obispo, y que la prudencia y la naturaleza del asunto lo requieran (cc. 1283, 1º y 471, 2º).

 

Artículo 6

Los miembros natos permanecerán en el Consejo mientras duren en el cargo. Los miembros libremente designados lo serán por un quinquenio; pero transcurridos los cinco años, puede ser renovado su nombramiento para sucesivos quinquenios (c. 492 § 2).

 

Artículo7

El Obispo diocesano, por si o a petición del Consejo, puede llamar ocasionalmente a peritos en economía, arquitectura, derecho, etc., como asesores del Consejo.

 

 

CAPÍTULO III

ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DEL CONSEJO DE ASUNTOS ECONÓMICOS

 

Artículo 8

El Consejo Diocesano de Asuntos Económicos constará de dos órganos: el Pleno, que lo constituyen todos sus miembros, y la Comisión Permanente, que la constituyen los miembros natos y tres miembros elegidos por el Pleno.

 

Artículo 9

  • 1. El Pleno del Consejo celebrará sesión siempre que el Código de Derecho Canónico, los Estatutos o el Obispo Diocesano requieran su dictamen, informe o consentimiento, así como cuando lo solicite la mayoría de los miembros y lo acepte el Obispo Diocesano.
  • 2. De forma ordinaria, el Pleno del Consejo se reunirá, al menos, a finales de año para aprobar el presupuesto diocesano de ingresos y gastos para el año siguiente, y en los primeros seis meses del año para revisar y aprobar las cuentas del ejercicio del año anterior.
  • 3. La Comisión Permanente del Consejo se reunirá cuantas veces lo considere necesario el Presidente o su delegado para el diligente cumplimiento de sus funciones.

 

 

 

Artículo 10

Todos los miembros del Consejo serán legítimamente citados a la sesión respectiva por el Secretario con la debida antelación y con la correspondiente cédula de citación en que constará lugar, día y hora, a la que se adjuntará el orden del día en el que figuren los asuntos que han de tratarse y, en su caso, la documentación necesaria para el estudio de los temas a tratar. En casos urgentes podrá convocarse por teléfono u otros medios.

 

Artículo 11

  • 1. Todos los miembros, debidamente citados, están obligados a asistir a las sesiones del Consejo, salvo en caso de imposibilidad, que deberán comunicarlo al Secretario.
  • 2. Así mismo están obligados a manifestar sinceramente su opinión, cuando se requiera el informe, dictamen o consentimiento del Consejo (c. 127 § 3).
  • 3. Antes de la sesión del Consejo y en la medida de lo posible, los sacerdotes representantes de las zonas consultarán a las personas de las mismas, afectadas por los temas del orden del día.

 

Artículo 12

  • 1. Para la validez de las decisiones tratadas en la sesión, se requiere la presencia de la mayoría absoluta de los miembros. Además, y también para su validez, las decisiones han de ser tomadas a tenor de lo dispuesto en Derecho Canónico, especialmente en los cc. 119 y 127 y en los cánones específicos en casos determinados.
  • 2. Antes de proceder a la votación, los miembros pueden exponer oralmente su manera de pensar en el caso; pero para tomar la decisión, se procederá por votación que, en asuntos de especial gravedad o si lo pide alguno de los miembros, ha de ser secreta.

 

Artículo 13

Corresponde al Presidente del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos: a) Convocar y fijar el orden del día de las reuniones del Consejo; y b) presidir y moderar las reuniones.

 

Artículo 14

  • 1. Existirá un Secretario del Consejo, designado por el Obispo Diocesano, oído el Pleno.
  • 2. Corresponde al Secretario: cursar la convocatoria de los miembros, a tenor del art. 10 de estos Estatutos; levantar acta de lo tratado en las sesiones; comunicar lo antes posible a los interesados los acuerdos tomados; recibir y expedir la correspondencia y realizar todas aquellas tarea que le encomendare el Consejo y su Presidente.
  • 3. Para ello, el Secretario debe llevar y custodiar el correspondiente Libro de actas, en que se registrarán las actas de las sesiones una vez aprobadas por el Pleno o la Comisión Permanente y que contarán con su firma y el Visto Bueno del Presidente, así como conservar ordenadamente, en archivo especial, toda la documentación referente al Consejo.

 

 

 

CAPÍTULO IV

COMPETENCIAS Y TAREAS DEL CONSEJO DE ASUNTOS ECONÓMICOS

 

Artículo 15

Compete al Pleno del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, en su función de ayuda y colaboración con el Obispo, y bajo sus indicaciones, en la administración de los bienes eclesiásticos de la Diócesis y de las personas jurídicas públicas, sujetas a la jurisdicción del Obispo:

 

  • 1.- Competencias generales, según el Derecho canónico:
  1. Formalizar y aprobar anualmente el presupuesto de ingresos y gastos para todo el régimen económico de la Diócesis para el año entrante (c. 493).
  2. Aprobar las cuentas de ingresos y gastos de cada año (c. 493).
  3. Determinar las directrices conforme a las cuales debe el Ecónomo administrar los bienes de la Diócesis (c. 494 § 3).
  4. Revisar las cuentas de ingresos y gastos que el Ecónomo diocesano debe rendir a fin de año (c. 494 § 4).
  5. Revisar las cuentas anuales que preceptivamente deben rendir al Ordinario del lugar todas las personas jurídicas públicas, sujetas a su jurisdicción (c. 1287 § 1).
  6. Elegir provisionalmente Ecónomo, en caso de que el Ecónomo hubiese sido elegido Administrador diocesano en sede vacante (c. 423, § 2).

 

  • 2. El Obispo debe oír al Consejo Diocesano de Asuntos Económicos:
  1. Para el nombramiento de Ecónomo diocesano (c. 494 § 1).
  2. Para remover al Ecónomo por causa grave que debe ponderar el Obispo (c. 494 § 2).
  3. Para imponer una cuota o tributo que el Obispo puede imponer a las personas jurídicas públicas, sujetas a su jurisdicción, para atender a las necesidades de la Diócesis. También, y en los casos de grave necesidad, para imponer una contribución extraordinaria a las personas jurídicas y físicas (c. 1263).
  4. Para realizar los actos de la administración que, atendida la situación económica de la Diócesis, sean de mayor importancia (c.1277).
  5. Para determinar los actos que sobrepasen el fin y el modo de la administración ordinaria de las personas jurídicas públicas sujetas a la jurisdicción del Obispo y que no están determinadas en sus Estatutos, que preceptivamente deben existir para la administración de los bienes (c. 1281 § 2).
  6. Para colocar pronta, cauta y útilmente los bienes asignados en beneficio de una Pía Fundación (c. 1305).
  7. Para disminuir las cargas de las Pías Fundaciones cuando se hace imposible el cumplimiento de las mismas por haber disminuido las rentas o por cualquier otra causa, sin culpa de los administradores, a tenor de lo dispuesto en los cc. 1308 y 1310 § 2 del CIC.
  8. Para establecer el Reglamento por el que han de regirse las retribuciones de los clérigos que prestan servicio en la Diócesis y se abonan con cargo al Fondo Diocesano de sustentación del Clero (cf. Decreto de la Conferencia Episcopal Española de 1.12.1984. art. 14. 1).
  9. Para declarar el carácter beneficial de los bienes, que han de pasar a nutrir el Fondo de sustentación del clero (cf. ibid. art. 12. 3).

 

  • 3. El Obispo Diocesano debe contar con el consentimiento del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos:
  1. Para realizar actos de administración extraordinaria, según lo determinado por la Conferencia Episcopal Española (c. 1277).
  2. En los casos expresamente señalados por el Derecho canónico universal o en la Escritura de fundación (c.1277).
  3. Para enajenar bienes de la Diócesis o de las personas jurídicas públicas, sujetas a la jurisdicción del Obispo, cuyo valor esté comprendido entre el límite mínimo y máximo fijado por la Conferencia Episcopal Española (c. 1292 § 1).
  4. Para enajenar bienes cuando sea necesaria la autorización de la Santa Sede, porque el valor exceda el máximo determinado por la Conferencia Episcopal Española o cuando se trate de exvotos donados a la Iglesia o de bienes preciosos por razones históricas o artísticas (c.1292 § 2).
  5. Para realizar cualquier operación de la que pueda resultar perjudicada la situación patrimonial de la Diócesis o de las personas jurídicas públicas, sujetas a la jurisdicción del Obispo Diocesano, p. ej. servidumbres, hipotecas, usufructos, cesión,  permuta, arrendamiento, pignoración, endeudamiento, etc.  (c. 1295).
  6. Para arrendar bienes eclesiásticos, rústicos o urbanos, que han de equipararse a la enajenación en cuanto a los requisitos necesarios para su otorgamiento (c. 1297).
  7. En lo demás casos que determinare el Derecho canónico universal o la escritura de fundación (c. 1277) o el Obispo diocesano.

 

Artículo 16

Corresponde a la Comisión Permanente del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos:

  1. Estudiar e informar al Obispo sobre todo lo concerniente y relacionado con la retribución de los sacerdotes y su seguridad social así como a otras personas contratadas que sirven a la Iglesia.
  2. Determinar el modo de informar sobre las modificaciones de aranceles y estipendios de Misas.
  3. Preparar, programar y organizar el “Día de la Iglesia Diocesana” en orden a concienciar y sensibilizar al Pueblo de Dios para su mayor colaboración en el sostenimiento y ayuda a la Iglesia diocesana en sus necesidades (cc. 224 y 1261).
  4. Informar al Pueblo de Dios sobre la marcha de la economía de la Diócesis.
  5. Dar criterios para la elaboración del inventario de bienes de la Diócesis y de las personas jurídicas públicas, sujetas a la jurisdicción del Obispo Diocesano.
  6. Hacer propuestas para la conservación y la justa rentabilidad del patrimonio eclesiástico.
  7. Vigilar la custodia y administración de las causas pías, depósitos y préstamos.
  8. Proponer normas para la presentación de proyectos y presupuestos de obras nuevas o de reparación de templos, casas abadías e inmuebles de la Diócesis, así como proponer la concesión de subvenciones o préstamos cuando estos se soliciten de la Diócesis. La Comisión Permanente facilitará y dará las convenientes instrucciones para la mejor formulación de documentos y presentación de proyectos y presupuestos, y para la rendición de cuentas, por parte de las personas jurídicas públicas, sujetas a la jurisdicción del Obispo.
  9. Realizar las actuaciones que el Pleno le encomiende dentro de las competencias del Consejo de Asuntos Económicos.

 

 

CAPITULO V

DURACIÓN Y CESE DEL CONSEJO DE ASUNTOS ECONÓMICOS Y DE SUS MIEMBROS

 

Artículo 17

  • 1. El Consejo Diocesano de Asuntos Económicos (Pleno y Comisión Permanente) tiene una duración de cinco años, a contar desde la fecha de su primera sesión o sesión constitutiva. En caso de necesidad, el Obispo diocesano puede prorrogarla hasta la constitución de un nuevo Consejo.
  • 2. En caso de sede impedida o vacante, el Consejo continuará en sus funciones. Después de su toma de posesión de la Diócesis, el nuevo Obispo puede confirmar el Consejo o proceder a la constitución de un nuevo Consejo.

 

Artículo 18

  • 1. Los miembros natos del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos cesan al cesar en el cargo por el que son miembros del Consejo.
  • 2. Los miembros libremente designados cesan: a) al finalizar el tiempo para el que fueron nombrados; b) por repetidas ausencias sin debida justificación, a juicio del Obispo diocesano; c) a petición propia una vez aceptada la renuncia por el Obispo diocesano; d) por traslado fuera de la diócesis.
  • 3. En caso de cese de un miembro libremente designado, el Obispo diocesano puede nombrar a otro hasta cumplir el período de cinco años, para el que fue constituido el Consejo.

 

 

 

Castellón de la Plana, 26 de marzo de 2014

[1]   Estas zonas son: Zona I: Arciprestazgos 1 (Segorbe) y 2 (Jérica); Zona II: Arciprestazgos 3 (Castellón Norte), 4 (Castellón Sur), 5 (Almazora) y 6 (Costa); Zona III: Arciprestazgos 7 (Burriana), 8 (Nules), 9 (Onda), 10 (Valld´Uixò) y 11 (Vila-real); Zona: Arciprestazgos 12 (Albocácer), 13 (Pla de l’Arc) y 14 (Lucena).

 

Cesión parcial del Convento de los Franciscanos

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE,

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

 Escudo_episcPor el presente EXPONE que:

 

Primero. La Diócesis de Segorbe-Castellón es propietaria de la siguiente finca: “Un edificio llamado Convento de Franciscanos, sito en esta Ciudad de Segorbe, calle de la Caridad, nº 4, compuesto de planta baja, dos piso altos, con patio y jardines ocupando una medida superficial de dos mil quinientos veintidós metros cuadrados, lindante por la derecha entrando, con edificio destinado a Hospital Municipal, izquierda con Glorieta; y por espalda, con el Camino de “La Masa”. Está inscrita en el Registro de la Propiedad de Segorbe, al Tomo 52 del Archivo general, Libro 23 de Segorbe, folio 145, Finca 4.825, en 24 de octubre de 1944.

 

Segundo. En el año 2001 la Diócesis de Segorbe-Castellón realizó con cargo a sus recursos propios inversiones en el edificio descrito en el punto Primero anterior, tendentes a asegurar la estructura y la seguridad del mismo.

 

Tercero. En estos momentos, salvo una cesión temporal del uso de una parte al Ayuntamiento de Segorbe para ensayos de la Banda Municipal, el edificio se encuentra deshabitado, con el deterioro que conlleva su falta de uso y por tanto de mantenimiento.

 

Cuarto. En el año 2012, la Diócesis de Segorbe-Castellón asumió la titularidad del Colegio de La Milagrosa de Segorbe, pasando a denominarse ‘Colegio Diocesano La Milagrosa’, el cual se ubica en parte de un edificio contiguo al Convento de Franciscanos.

 

Quinto. El Colegio Diocesano La Milagrosa de Segorbe está concertado y la Conselleria de Educación y Cultura de la Generalitat Valenciana viene exigiendo de forma reiterada la realización de una serie de obras conducentes a la ampliación de la zona de patio y recreo, mejora de los accesos de alumnos así como otra serie de actuaciones, que en primer lugar exigen la disponibilidad de espacios para ello.

 

Sexto. La disponibilidad de dichos espacios únicamente es factible si el citado Colegio pudiese utilizar, al menos, parte del Convento de Franciscanos, que como edificio contiguo y colindante permite dicha ampliación.

 

Séptimo.  La cesión del uso de espacio y dependencias del Convento de Franciscanos al Colegio Diocesano La Milagrosa no presenta dificultad legal alguna, en tanto que en la Diócesis de Segorbe-Castellón coincide la propiedad del primero con la titularidad del segundo, y, por tanto, no requiere de autorización, acuerdo o consentimiento alguno por ser un acto interno.

 

Octavo. Todos los bienes de la Diócesis están destinados al cumplimiento de su misión evangelizadora, catequética, litúrgica, caritativa, docente o cultural según los principios católicos. Por tanto, la cesión no sólo es un acto legal, lícito y justo, sino que deriva de la obligación de la Diócesis de poner sus bienes a disposición de dichas finalidades, evitando con ello que existan bienes inutilizados, cuando además son necesarios para los fines antes indicados. Es de reseñar además que el Sr. Obispo Aguilar edificó a su costa y con limosnas recibidas el Convento de Franciscanos con dos finalidades: la ayuda a la pastoral de la diócesis de Segorbe y la educación de la juventud.

 

En virtud de lo anteriormente expuesto, por el presente

 

D E C R E T O

 

  1. La cesión del uso del ala-pabellón de forma sensiblemente rectangular recayente a la calle Romualdo Amigó y hasta la antigua muralla carlista, del espacio entre dichas ala y muralla y del patio del Convento de Franciscanos al Colegio Diocesano La Milagrosa, para el desarrollo de las actividades propias de éste.

 

  1. Asimismo que la denominada Iglesia de los Franciscanos, ubicada en el edificio del Convento, se convierta en Capilla del Colegio Diocesano La Milagrosa, cediéndose, por tanto, el uso de la misma así como los espacios que constituyan recorrido para el acceso a ella al citado colegio.

El uso de la Capilla estará abierto a otras instituciones de Segorbe como la Parroquia de Santa María, en cuyo territorio se ubica, o la Cofradía de La Verónica, que tiene en ella su sede social según sus Estatutos (Art. 2.1), así como a otros grupos eclesiales, de acuerdo siempre con el Capellán del Colegio que será el Rector de la Capilla.

 

III. Corresponderá al Ordinario del lugar, y para el caso de duda o medición exacta, la determinación concreta de los espacios objeto de cesión que se indican en los dos puntos anteriores.

 

  1. Las cesiones anteriormente indicadas, se hacen por tiempo indefinido, hasta que el Obispo diocesano no determine otra cosa, en cuyo caso, dicha cesión quedará anulada de pleno derecho, cesándose en el mismo.

 

  1. Dicha cesión es gratuita, sin que el Colegio Diocesano La Milagrosa tenga que abonar cantidad alguna ni por ningún concepto a la Diócesis.

 

  1. Las inversiones necesarias en cada momento para el adecentamiento de los espacios objeto de cesión y aquellas otras intervenciones que se consideren necesarias para la seguridad de los alumnos y del personal docente y no docente, así como el arreglo de fachadas, ventanales y demás las realizará y sufragará la administración que, en cada caso, determine el Obispo diocesano y con el consentimiento de los organismos diocesanos en los casos previstos en el Código de Derecho Canónico.

 

VII. El presente Decreto entrará en vigor al día siguiente de su firma.

 

Dese traslado del presente decreto a la Administración diocesana de economía y al Colegio Diocesano La Milagrosa de Segorbe, y publíquese en el Boletín Oficial de la Diócesis.

 

Dado en Castellón de la Plana, a veinte días del mes de febrero del Año de Nuestro Señor de 2014.

 

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Ante mi

 

Tomás Albiol Talaya

Canciller-Secretario General