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Juan Pablo II y la Diócesis PDF Imprimir E-mail
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REDACCIÓN.
Este domingo, Benedicto XVI presidirá la ceremonia de beatificación de Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978. Fue el 263 sucesor del Apóstol Pedro y su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia, durando casi 27 años. Juan Pablo II ejerció su ministerio petrino con incansable espíritu misionero, dedicando todas sus energías, movido por la "sollicitudo omnium Ecclesiarum" y por la caridad abierta a toda la humanidad.

Aunque nunca estuvo en la Diócesis, sí que mostró esa atención a los fieles de cada iglesia particular con los fieles los de Segorbe-Castellón. Así pues, se debe a su intervención la declaración de basílicas de la Catedral de Segorbe en 1983, y de Lledó, ese mismo año, precisamente un 1 de mayo. Además, el 25 de marzo de 1996, el papa Juan Pablo II otorgó al templo de San Pascual en Vila-real la dignidad de basílica menor, al tiempo que nombraba a San Pascual Baylón "Patrono Universal del Culto Eucarístico".

Con motivo de la consagración de la Concatedral, en Castellón, envió una carta hológrafa con fecha del 4 de mayo de 1999, lo que justifica que en el crucero aparezca su escudo pontificio. Y en Bechí, Castellón y Chilches, los consejos municipales acordaron dedicarle una calle y dos plazas, respectivamente.

Este lazo más oficial e institucional de la Diócesis con el beato Juan Pablo II, queda reforzado por la comunión intrínseca de cada iglesia particular católica con el Pontífice Romano, y por infinitud de experiencias personales de fieles de Segorbe-Castellón que de un modo u otro se han encontrado con el Santo Papa, y que de sus palabras, miradas, gestos o testimonio han recibido gracias, o la fuerza para responder a una llamada de Dios.