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La Cueva Santa PDF Imprimir E-mail
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cueva-santa.jpgJ.M. FRANCES. Delegación Diocesana de Patrimonio Artístico.

A once kilómetros de la población de Altura, en la comarca castellonense del Alto Palancia, se encuentra el Santuario de la Cueva Santa. Es un centro de peregrinaciones, no sólo de la zona sino de otros lugares próximos, sobretodo de las comarcas vecinas de la provincia de Valencia, donde es venerada con especial devoción.

El Santuario está constituido por un conjunto de edificaciones destinadas a fines religiosos y a hospedería. La cueva propiamente dicha es una oquedad de veinte metros de profundidad, originada por un fenómeno de erosión cársica, llamada antiguamente “cueva del latonero” (del “almez” en castellano y “lledoner” en valenciano). Por una escalera se desciende hasta la profundidad de la sima, donde se halla la capilla de la Virgen, construida en el siglo XVII, cerrada desde antiguo con una reja. El retablo de la patrona, de bellos mármoles y columnas salomónicas de jaspe, fue realizado en 1695 y es obra del escultor valenciano Julio Capuz. Entre ellas se encuentran las imágenes de mármol de San Joaquín y Santa Ana. Fue donación de los Duques de Segorbe, cuyo escudo figura junto al altar. En la pequeña sacristía existe un notable conjunto de azulejos. Otro importante conjunto de azulejería de Manises del siglo XVIII, se localiza en la capilla del Sagrario, donde se conserva el sepulcro profanado de Fray Bonifacio Ferrer.


La modeló el hermano de S. Vicente Ferrer
Precisamente la historia de la Cueva Santa se remonta al año 1410, cuando Fray Bonifacio Ferrer, hermano de San Vicente Ferrer, ingresa en la Cartuja de Vall de Cristo, creando en su celda el molde para la fabricación de las imágenes. Estas eran repartidas por el religioso a los pastores, para que les rezaran en sus refugios durante sus ausencias del pueblo, pues su tamaño les permitía llevarlas en el zurrón. Uno de aquellos pastores con su ganado, se resguardo un día en la espaciosa Cueva del Latonero. El pastorcillo depositó la Virgen en una oquedad de la roca, quedando allí abandonada. Casi cien años tuvieron que pasar para que otro pastor, que también entró a la cueva a pasar la noche con su rebaño, reencontrase la Imagen abandonada. La transcendencia de aquel hallazgo, seguido de otros portentos atribuidos a la Virgen, fueron atrayendo a los devotos de la comarca hasta aquella milagrosa cueva, que en los primeros tiempos estuvo bajo los cuidados de voluntariosos ermitaños.


“De yeso blanco formada”
La imagen de la Virgen de la Cueva Santa es un busto de yeso en forma de relieve, de veinte centímetros de alto y diez de ancho. El icono nos muestra a la Virgen María anciana, con traje de viuda. Es destacable que a pesar de la humedad existente en la cueva la imagen no se haya deteriorado, mientras que otros elementos de hierro o madera depositados a su lado sí que lo hayan hecho. Cantan los Gozos de la Virgen que “su imagen misteriosa, de yeso blanco formada, cinco siglos prodigiosa, la humedad no la quebranta”. La parroquia de Altura peregrina a la Cueva Santa el último domingo de Abril y las de Segorbe el primer sábado de Octubre, aunque la fiesta solemne tiene lugar en la población el primer domingo de septiembre. La diócesis celebra la fiesta litúrgica de su patrona el día once de este mismo mes. La Virgen de la Cueva Santa es desde 1955 patrona de los espeleólogos españoles y desde 1961 patrona de la Diócesis de Segorbe-Castellón, juntamente con San Pascual Baylón.