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El patrimonio cultural de la Iglesia PDF Imprimir E-mail
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Castellón, 11 de enero de 2009

Queridos diocesanos:

Las tres magníficas exposiciones de la ‘Luz de las imágenes' que tienen lugar en las iglesias del Salvador en Burriana, de San Jaime en Villarreal y de Santa María en Castellón nos ofrecen la oportunidad de contemplar parte del rico patrimonio histórico-artístico de nuestra Iglesia diocesana de Segorbe-Castellón.

Nuestra Iglesia tiene templos, monumentos, objetos y utensilios, piezas pictóricas y escultóricas, orfebrería y ornamentos, así como fondos bibliográficos y documentales. Estos bienes han ido surgiendo en el seno de la iglesia, en cada una de sus múltiples entidades y comunidades, a lo largo de los siglos, con destino al culto, a la enseñanza del pueblo de Dios y a la organización de la vida de sus propias comunidades. Este conjunto de bienes forma nuestro patrimonio histórico, artístico y documental. Es un patrimonio religioso por su misma naturaleza, por su origen, por su destino y por su finalidad. Pero este patrimonio religioso y sagrado de nuestra Iglesia tiene un interés y una importancia grandes para nuestra historia y para nuestra cultura. Tiene un evidente interés cultural.

Cuando se pretende separar la religión de la cultura e incluso oponerlas hay que decir que el patrimonio histórico-artístico y documental de nuestra Iglesia tiene también un interés y un valor cultural. A lo largo de sus dos mil años de historia, la religión cristiana ha sido y es creadora de cultura. Cierto que el aspecto cultural no es exclusivo de nuestro patrimonio; es decir, no se trata sólo de patrimonio cultural. Se trata antes de nada de un patrimonio religioso, para fines religiosos aunque con un innegable interés y valor cultural. Este interés cultural no es el único ni el preferente de estos bienes. Lo prioritario es su finalidad religiosa.

El patrimonio cultural de nuestra Iglesia es un patrimonio extenso y variado; se ha ido creando en el seno de la Iglesia lentamente con vistas al mejor funcionamiento interno de las comunidades, al servicio del culto y de la acción pastoral. Es un patrimonio heredado de las generaciones anteriores, y al mismo tiempo vivo y en constante incremento. No está concentrado en un lugar, ni en manos de una institución, sino disperso, repartido en templos, ermitas, capillas, iglesias, colegiatas, catedrales y monasterios.

La Iglesia ha sabido guardar lo que quedó en sus manos y bajo su custodia; aunque ha habido mermas, si hoy queremos admirar el arte en nuestra tierra, en gran parte tenemos que buscarlo en sus templos abiertos al culto. Si este patrimonio es importante por su cantidad y calidad, no lo es menos por lo que significa para la Iglesia. Se trata de signos y símbolos de las realidades celestiales, ornato de la casa de Dios, testimonio de la fe y devoción del pueblo cristiano. Es un legado sagrado, manifestación de la fe de los antepasados, un lenguaje de fe siempre vivo, expresada de múltiples formas gracias a la cultura nacida en las entrañas mismas de la comunidad creyente. Es un patrimonio con una finalidad litúrgica y pastoral, al servicio de la fe y abierto a la contemplación de todos.

Con mi afecto y bendición,

+ Casimiro López Llorente
Obispo de Segorbe-Castellón