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| Entrevista a Mons. Atilano Rodríguez, consiliario nacional de la Acción Católica |
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There are no translations available. "Para poder evangelizar en el futuro,
- ¿Por qué la fusión de los tres movimientos de la Acción Católica (AC) General, consumada en la Asamblea de verano pasado en Cheste? - En esta Asamblea tenía lugar la constitución de un nuevo movimiento de AC General como resultado de la fusión de los tres movimientos de adultos, de jóvenes y de niños, que hasta ese momento realizaban su misión evangelizadora en la parroquia, pero que no tenían relación entre ellos. La finalidad fundamental de esta fusión en un único movimiento, con tres sectores, es la de acentuar la comunión eclesial, la corresponsabilidad en la evangelización y el apoyo entre todos los responsables de los tres sectores de niños, jóvenes y adultos. - ¿Y qué hay de los movimientos que siguen independientes, como la HOAC, MUEC, o Frater? - La AC es una, pero con dos modalidades. Está la modalidad de AC general y la de AC especializada. La AC general tiene como misión fundamental la evangelización de la parroquia y del ámbito de la misma. Los movimientos de AC especializada, aunque sus militantes están integrados en una comunidad parroquial, se ocupan fundamentalmente de la evangelización de los ambientes. Entre estos ambientes podemos señalar el mundo del trabajo, el estudiantil, el rural, el profesional y el de los enfermos. - ¿Qué caracteriza a la Acción Católica? - La realidad de la Acción Católica y su finalidad aparecen perfectamente definidas en el Decreto sobre el apostolado de los laicos del Concilio Vaticano II, en el nº 20. Allí se enumeran cuatro notas, que definen la identidad de todos los movimientos de AC. Los contenidos de estas notas nos dicen que la AC no tiene un fin propio, sino que asume el fin apostólico de la Iglesia, que consiste en la evangelización y la santificación de sus miembros para poder evangelizar a los demás. En segundo lugar, se afirma que la dirección de los movimientos de AC corresponde a sus militantes. Los cristianos laicos son los responsables de dirigir y orientar la misión del movimiento en comunión con los proyectos de la Iglesia diocesana. En tercer lugar, para llevar adelante la evangelización, la AC considera muy importante la organización de su trabajo evangelizador en el nivel parroquial, diocesano y nacional. Finalmente, la cuarta nota de identidad de la AC nos habla de la especial colaboración de estos movimientos con el ministerio de los pastores de la Iglesia, obispos y sacerdotes, a la hora de impulsar la misión apostólica y misionera de la misma. - Y a pesar de todo, en las últimas décadas ha habido una importante disminución de militantes. - El problema en la AC es el mismo que puede tener la Iglesia. La AC está integrada en una iglesia particular, en una diócesis, y experimenta las mismas dificultades que la iglesia diocesana. ¿Cuáles han sido los principales problemas que han provocado la crisis en la vivencia de la fe y en la transmisión de la misma en la Iglesia española y, por tanto, en la AC en los últimos años?. Además de las dificultades para la aplicación de las enseñanzas del Concilio Vaticano II y de la crisis vivida con ocasión de la transición política en España, yo destacaría el influjo de la secularización, del materialismo práctico y del relativismo en las conciencias y en los comportamientos de muchos cristianos. Como consecuencia de ello, hoy muchos bautizados eligen del Evangelio aquellos aspectos que están de acuerdo con los criterios sociales o culturales del momento y rechazan aquellos otros, que no son "políticamente" correctos. Con ello se pretende fabricar un Dios manipulable, que diga y haga lo que a cada uno le parece más conveniente en cada momento, pero no existe una profunda adhesión al Dios, revelado en Jesucristo. - Ante esta situación, ¿qué respuesta y objetivos se plantea la AC en el futuro? - En primer lugar, para poder evangelizar en el futuro, es necesaria una profunda formación y una nítida espiritualidad por parte de todos los cristianos. Nadie da lo que no tiene. Nadie puede ser testigo de Jesucristo, si no le conoce y le ama. Por ello, pretendemos que los militantes de AC vivan esta formación y espiritualidad de acuerdo con lo que ha sido toda su tradición en el pasado. Y por otra parte, somos conscientes de que la misión del laico no solamente le compromete a dinamizar pastoralmente las distintas actividades pastorales de la parroquia, sino que la vocación del laico debe impulsarle al mundo para transformar desde dentro, como la levadura en la masa, los ámbitos de la cultura, de la política, del trabajo y de la familia, teniendo siempre en cuenta los criterios del Evangelio. En esas dos direcciones pretendemos impulsar la actividad misionera de la AC en los próximos años. - Precisamente desde la Comisión de Apostolado Seglar de la CEE se propone a todas diócesis el Itinerario de Formación de Adultos, que se apoya en el método de la revisión de vida y que se ha probado en la AC. - La importancia de este itinerario, que se ofrece a toda la Iglesia española, consiste en que enfrenta al cristiano con la persona de Jesucristo y con sus enseñanzas, para que a través de ese encuentro no sólo descubra verdades doctrinales, que es necesario conocer, sino para que pueda experimentar una transformación en la forma de pensar, vivir y actuar que esté de acuerdo con los criterios del Señor. Si la formación y la espiritualidad no ayudan a la conversión, no podrán existir nunca cristianos con una fe madura, amantes de la Iglesia y dispuestos a impulsar la evangelización. - ¿Habrá canonizaciones de los primeros impulsores de la AC? - Sin duda alguna. La AC es un movimiento que, como reconocía el Papa Juan Pablo II, ha dado muchos santos a la Iglesia. Hace cinco años yo tuve la dicha de asistir en Loreto a la ceremonia de beatificación de varios miembros de la AC española y del P. Tarrés, sacerdote catalán y consiliario de la AC. En la actualidad, además de los muchos mártires de la AC con ocasión de la persecución religiosa en España, ya ha sido reconocido el milagro realizado por Manuel González (El Lolo), periodista laico de la diócesis de Jaén, y está incoada la Causa de beatificación de Guillermo Rovirosa, alma de la HOAC en España. - Estamos en el Año Sacerdotal; ¿Qué modelo de sacerdote se refleja en la AC? - Sería un sacerdote enamorado de Jesucristo y amante de la comunión eclesial, porque ha de favorecer la comunión de los movimientos de la AC con el resto de realidades eclesiales. Además debería estar atento a su formación permanente, pues tiene que ser guía y consejero espiritual de los miembros del movimiento. Finalmente, debería ser un sacerdote dispuesto a reconocer, valorar e impulsar la vocación del laico, teniendo en cuenta que éste tiene una misión irrenunciable que cumplir en la Iglesia por especial encargo del mismo Señor. Cualquier párroco podría ser un buen consiliario de la AC.
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G. FARRÉ. Castellón.